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¿CÓMO SER FINANCIERAMENTE SALUDABLE?

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¿CÓMO SER FINANCIERAMENTE SALUDABLE?

En un país como Paraguay, la expresión “financieramente saludable” seguramente sorprende a muchos. Incluso, es altamente probable que la mayoría de los habitantes de estas tierras no la hayan dicho y ni siquiera escuchado en sus vidas, al menos una vez.

Es que nuestro país, más precisamente su población, tiene un enorme déficit en materia de educación financiera: aquellas nociones culturales y conocimientos básicos, elementales, que a cualquier ser humano adulto le permiten tener cierto equilibrio entre el dinero que le ingresa y el que eroga, como así también tomar decisiones de planificación en cuestiones patrimoniales y de sustentabilidad del ingreso para cuando alcance la edad económicamente pasiva de su vida.

Concretamente, “administrar aquellos recursos que tiene a disposición”, incluido su tiempo y expectativa de vida, para poder resolver de manera eficiente no sólo las cuestiones de funcionamiento doméstico de su vida y la de su familia, sino también para construir un patrimonio a largo plazo.

Asimismo, es natural que el común de la gente piense que este tipo de cuestiones sólo aplican a personas de alto poder adquisitivos o que, por ejemplo, palabras como ahorro o inversión están reservadas para inversores sofisticados, acostumbrados a grandes movimientos financieros. Indudablemente se trata de una concepción cultural muy arraigada, de motivos múltiples, pues la salud financiera incluye un conjunto de hábitos comparables a cualquier otro de la vida personal y que puede (y debe) ser incorporado por personas de cualquier estrato social y económico. Nos referimos a cosas tan simples como las siguientes:

  • Conocer cabalmente el monto y tipo de ingresos que la persona dispone. No sólo la cantidad nominal sino su condición de fijo, variable o mixto, como así también el tipo de periodicidad con que se generan (mensual, semestral, anual, etc.).
  • Conocer las necesidades monetarias para el funcionamiento operativo mínimo y necesario de la vida que lleva. No confundir estos conceptos con créditos a pagar.
  • Intentar por todos los medios posibles que las dos nociones anteriores estén en equilibrio: gastar menos de lo que ingresa. Y en caso de desequilibrio, tener consciencia de que esa situación tiene sus consecuencias: asumir créditos para financiar consumo (tarjetas de crédito, préstamos personales), dejar de pagar obligaciones impositivas con el costo que eso puede acarrear en el futuro, etc.
  • Analizar muchos caminos alternativos para bajar y, en el mejor de los casos, eliminar gastos superfluos.
  • Analizar caminos sensatos para incrementar ingresos de manera sustentable.
  • No confundir gastos de consumo o simples “gustos” con ahorro o inversión. Comúnmente las personas dicen “yo invierto en mí: viajo”. Es una expresión muy válida y una decisión que cualquier persona adulta está en condiciones de tomar, pero, en sentido estricto esa persona no está invirtiendo.

 Destinar de manera planificada una parte del excedente entre ingresos y egresos al ahorro o a la inversión como forma de ahorro. Para ello es fundamental fijarse objetivos (el fin hacia el cual será destinado el excedente) y ser muy comprometido y disciplinado, mes a mes, para cumplirlo. Tan importante como lo anterior es que la expectativa de ese propósito sea realizable y cumplible de manera sostenida.

En Paraguay la alternativa de inversión más rentable es ladrillos. En AZ Inversiones todo el dinero está destinado a la construcción de edificios de departamentos y oficinas corporativas.

La ubicación de los edificios con departamentos y el hecho de que se construyen desde cero, brindan un margen de rentabilidad “natural” muy difícil de encontrar en otro tipo de productos. Edificios en pozo, en zonas urbanas.
Por lo general la rentabilidad de un edificio en AZ Inversiones está alrededor del 22%, en el período comprendido entre el pozo y la entrega.

En AZ Inversiones hay múltiples alternativas.
La más elegida por nuestros clientes consta de ingresar en el pozo con el mínimo precio por metro cuadrado y vender al momento de la entrega cuando se alcanza la máxima rentabilidad.
Sin embargo al momento de la entrega uno puede optar por vender alquilar o habitar, cualquiera de las tres opciones significan maximizar la renta.

Milton Jara

Milton Jara

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